Y volví cargado de esa energía que dejan los espacios, las personas, las sensaciones revisitadas.
Al llegar, entre ropas usadas encontré una historia, un trocito de la imaginación prodigiosa de Margarita la payasa, que seguramente quiso acompañarme para conocer a Luci y Leo.
Se llama La bola de oro y ahora solo puedo contaros que es sobre los deseos y su realización.
Si, no puedo contar más, pero de momento es todo lo que hay que saber.
Os dejo con alguno de los habitantes de este mundo de deseos, que surgieron, por lo visto sin avisar, de un pliege de la cama de Edgard, el artista loco.